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Nueva entrega de la saga To the Moon

Hace cuestión de horas se realizó un anuncio que merece ser celebrado: Impostor Factory, una nueva aventura de la saga To the Moon, será lanzado en 2020. Sirva ello de excusa para permitirme reflexionar sobra la potencia narrativa del gaming y cómo esta saga logra expandir fronteras. Para ello y para sugerirte que corras a jugar al menos el primer juego.

Una saga que merece ser celebrada

Habrá quien se contente en señalar que To the Moon, como juego, se limita a ofrecer una jugabilidad básica sólo impulsada por un potente y emotivo relato. Seguramente será aquel mismo que denoste juegos como Gone Home o Everybody’s gone to the rapture y se refiera a estos últimos como walking simulators, en tono peyorativo. Sea como fuere, To the Moon logra una proeza digna de loas: conoce perfectamente a su público, ofrece una dirección artística que se hace enorme en su aparente modestia y logra relatar una de las historias más poderosas y emocionales que haya ofrecido el gaming al día de hoy. He tenido la fortuna de emocionarme hasta las lágrimas con algunas obras maestras del gaming, pero en ninguna como con esta.

La Dra Rosalene y el Dr Watts tendrán su tercer juego.

To the Moon es un indie que fue lanzado en 2011 para PC, tuvo un metacritic de 81, un User Score de 8.9 y gracias a las rebajas del Black Friday lo conseguís por menos de un dólar en la Store de Steam Argentina. Podés encontrarlo también en Switch y dispositivos móviles Apple. Es un juego tan sencillo en términos técnicos que puede ser corrido por cualquier computadora, sin excusas. Está realizado en un pixel art evocativo de los 90 y ofrece una experiencia intensa, bella y memorable en tan sólo 4 horas.

La vida está llena de momentos mágicos.

La vida es un sueño: recordarla también

No es mala fe. Sin embargo, uno tiende a desconocer la dimensión onírica que hay en el proceso de recordar. Es partir de un error conceptual enorme creer que el recuerdo es un proceso signado de objetividad.

La dimensión subjetiva del recuerdo no se agota en el hecho de que son secuencias o segmentos de nuestra percepción en primera persona lo que el recuerdo trae desde el pasado. Es subjetiva además porque recordar es un proceso en el que se construye un relato, no muy distinto al proceso que vivimos en al soñar. En el proceso de recordar cabe lo imposible. Se amalgaman, se articulan, se fusionan elementos en apariencia reales, en apariencia objetivos… Y se hace de forma oculta, de forma inconsciente, ya que quien recuerda es cautivo del proceso, del espectáculo y desconoce que detrás de bambalinas el relato se está construyendo con apariencia de realidad, por y para él mismo. Recordar es un proceso que echa mano a elementos aparentemente todos reales y construye. Construye un relato. Nuestro recuerdo.

No es coincidencia que los ojos de un anciano que recuerda se revistan de un brillo soñador… Es en ellos que queda en evidencia que recordar y soñar son procesos, si no sinonímicos, sí al menos hermanados.

Los recuerdos son un material maleable… ¡pero también muy volátil!

Es sobre estas temáticas que gira la saga To the Moon. Lo hace tomando inspiración de grandes clásicos contemporáneos del cine y la literatura como Eternal Sunshine of the Spotless Mind, Inception, El laberinto del Fauno. Le unen muchos punto de conexión con numerosos episodios de Black Mirror. Dentro del mix hay algo de Up, gran película de Pixar que me hizo reír y llorar también su parte.

Impostor Factory

To the Moon tuvo una secuela que también cuesta media Coca en Steam y se llama Finding Paradise, tan recomendable como el primer juego. Sabemos ahora, luego del anuncio, que el año que viene le tocará el turno a Impostor Factory. Mi propuesta: que comiences por el primero y luego veas.

Sirva de excusa el tráiler de anuncio de la tercer entrega del juego para proponerte esta gran saga. En especial si sos amante de los grandes relatos, esos que movilizan con sus tópicos existencialistas, humanos e intimistas.

 

Jugador multi plataforma con un corazoncito nintendero y gran avidez por la narrativa fantástica, adulta, movilizante y evocativa de los grandes clásicos